¿Te pasa que te desesperas por algo que deseas y aún no tienes? Quiero contarte cómo aprendí a aceptar que alcanzar una meta, conlleva un camino, y aplica tanto para una estrategia empresarial sostenible como para tu relación de pareja.

 

Y es que vivimos en el mundo de la inmediatez, vamos a mil revoluciones, piensa que podemos encontrar millones de noticias e información en 0.48 segundos, pedimos comida o el super a domicilio para ahorrar tiempo, queremos trabajar cerca de casa para no perder tiempo, elegimos una carrera para que con el tiempo seamos alguien en la vida, queremos crecer rápido para ser mayores… ¿y luego?

 

El tiempo parece ser muy valioso, pero estamos tan preocupados por lo que va a pasar que nos olvidamos de lo que está pasando. Ahora sí, si nos detenemos a ver qué está pasando, miramos a nuestro alrededor y es fácil caer en criticar lo que no nos gusta de la familia, amigos, compañeros de trabajo, los jefes, las empresas, el gobierno, la gente y hasta el clima no se escapa de nuestras expectativas y excusas de no tener aquello que necesitamos y nos merecemos.

 

Podemos estar convencidos de nuestros argumentos, pero en el fondo nos queda un vacío de desesperación, cuando comprobamos que nosotros tampoco estamos aportando activamente a que la situación mejore. En México, según la OMS, el 75% de su población activa presenta estrés laboral, con horas de trabajo anuales que duplican el promedio de la OCDE. ¿Te imaginas qué pasaría si los mexicanos (y los que somos adoptados), empresarios y gobernantes nos enfocáramos en darle la vuelta a estas cifras?

 

Te tengo buenas noticias. He pasado mis últimos años, capacitándome como profesional de la planeación y el liderazgo sostenible. Aquí lanzo una pregunta al aire: si los que ejercen la contabilidad se les llama contadores, ¿los que nos dedicamos a la sostenibilidad, somos sostenedores? Y hoy estoy convencida de que las empresas con propósito tienen la llave para el cambio social. Para que una empresa crezca y prospere en el tiempo es esencial que sepa y comunique porqué existe y medir no solo sus ventas y utilidades (esto es un requisito que no hace la diferencia), si no cómo está mejorando la vida de sus usuarios, colaboradores y la sociedad.

 

La sostenibilidad no es un lujo, es una necesidad que trae beneficios que implica tomar decisiones en base al triple resultado: económico, social y ambiental para lograr resultados en el corto, mediano y largo plazo. En Axius seguimos los lineamientos de estándares internacionales y herramientas como la Global Reporting Initiative y la Evaluación de Impacto de Sistema B para facilitar este proceso.

 

Una última idea. Tú también puedes ser sostenible. La sostenibilidad no es solo un tema empresarial. Si vemos una empresa como una agrupación libre de personas, cada uno es responsable de descubrir su propósito individual, y actuar de manera sostenible para acercarse a él, valorando las consecuencias tanto para el bienestar propio como para el de los que nos rodean.

 

La paciencia es la vitamina de la sostenibilidad personal. Paciencia no es aguantarse, ni resignarse. Es saber esperar y no querer controlar todas las situaciones. Puedes trabajarla realizando actividades que sabes que van a tardar en acabarse. Por ejemplo, yo me esfuerzo en despertarme a la primera que suena el despertador (antes aplazaba cada 10 min. hasta que tenía que salir corriendo de casa y empezar mi día con ansiedad extra), sabiendo que esto me permite tener tiempo para hacer una rutina de yoga y disfrutar del desayuno con calma… Desarrollar mi paciencia ha mejorado incluso mi comunicación y bienestar en mi relación de pareja (no sé si te ha pasado que quieres que adivinen lo que estás pensando y te sorprendan, sin tener que dedicar tiempo a explicar qué te pasa).

 

Si quieres aplicar paciencia y mejorar tu calidad de vida, te dejo este ejercicio para que realices tu propio Journey Map y te des cuenta de qué actividades realizas a diario:

  • Puedes anotar el tiempo que dedicas y el impacto que cada una tiene en ti y la gente con la que convives.
  • Luego, identifica cuáles quieres cambiar y añadir si crearas tu día ideal, tu pequeño paraíso.

 

 

María Gómez Aguilar
Socia Directora