Es extraño dar las gracias por lo malo que nos pasa, pero es justo en esos momentos cuando valoras muchas cosas que dabas por hecho. Yo era de esas personas “haters” que prefieren ser antipáticos ante todo y culpan al mundo de lo malo que les pasa.

Un día, en una sesión de Plan V, José Luis Quintero, me dijo: “cuando sientas que vas a explotar, agradece la bendición que te llevó a esa situación”; yo pensé, ¿cómo voy a agradecer lo malo que me pasa?”. Pero con el tiempo me di cuenta de lo bien que eso funciona. Desde algo tan simple como el tráfico de la ciudad, hasta algo tan sensible como la pérdida de un ser querido.

La fórmula es muy sencilla:

Me enojo (situación) / analizo (el porqué) / reflexiono (hay una buena razón para estar en esta situación); así agradezco la bendición que me llevó hasta este punto.

 

 

Sé que suena un poco raro, pero no puede haber tráfico sin que tengas auto, un destino al cual llegar o alguien a quien visitar; por eso es importante evitar tener altas expectativas y siempre tomar decisiones con base a tus virtudes.

Quisiera compartir 3 momentos en los que, un cambio de perspectiva evitó horas y horas de frustración.

  • Mi jefe me quería correr

¿Casual no? Aunque parezca cliché así pasó y no porque esa fuera mi perspectiva; él me lo dijo de frente. Al principio, la situación parecía imposible y estuve por rendirme varias veces, hasta que entendí, que se trataba de un reto de vida y sacó lo mejor de mí.

Hoy recuerdo esas noches sin dormir y el día que él tomó otro camino, como dice el dicho, las cosas caen por su propio peso y él no fue la excepción. Gracias a esa vivencia valoro más el trabajo en Axius y la cultura interna que vivimos.

¿Qué aprendí? a ser más humilde, viendo mis áreas de oportunidad y a ser perseverante al afrontar los obstáculos.

  • México + Ecatepec = Adiós carro nuevo

Sí, como es común en el país, me bajaron de mi coche y se lo llevaron, así de fácil, sin más detalles. Primero me enojé por la acción y la violencia del momento, pero tuve mucho tiempo para reflexionar (con las horas de espera en el MP -Ministerio Público-); ahí aproveché para agradecer el estar ileso y tener el “respaldo” de una aseguradora; así como la oportunidad de empezar de nuevo o usar el dinero recuperado para algo mejor.

¿Qué me llevo de esta experiencia? Desarrollé mi aceptación y protección y valoré otras cosas por encima de los bienes materiales.

  • Mi segunda mamá se fue

Mi abuelita fue estuvo presente toda mi niñez, la pasé en su casa todos los días hasta que no estuvo más, el momento llegó. Murió en casa, me tocó verla sin vida en su sofá como acostumbraba y al abrazarla sentí una frialdad como nunca y entendí todo en un segundo.

Lloré, me molesté con la vida, lloré más, pero supe que era su momento y que el quererla tanto la mantenía con nosotros y que ese dolor tan grande era por lo mucho que la queríamos. Entonces me sentí bien, sentí mucha paz, sonreí y agradecí el haber podido compartir momentos con ella, tenerla el tiempo que estuvo con nosotros, el pasar tantas operaciones y padecimientos sólo para estar un poco más de tiempo con nosotros.

De cada mal momento obtuve varias enseñanzas, pero aprendí dos cosas muy importantes: la primera es a tener aceptación ante todo lo que suceda; que no se puede controlar cada momento de la vida y, que si aprendemos improvisar sobre la marcha, disfrutaremos más la vida. La segunda, es a agradecer lo que venga, lo que tengo y lo que no. Si algo te duele mucho es porque fuiste muy feliz con ello, agradece esa bendición.

 

No busques un significado a las cosas malas que pasan. Disfruta la vida con lo dulce y lo amargo, ya que solo hay una oportunidad de vivir y qué mejor que hacerlo con una sonrisa.

 

Erick del Olmo
Consultor

La ley de tu Razones José Luis Quintero www.tuplanv.com