Es diferente contar la historia de una empresa con un lindo video o una atractiva presentación en PowerPoint que charlando con un@ amig@. No tengo dudas ni inquietudes (10 años después) de cómo es la mejor manera de vender mi empresa y sus servicios. Ahora, si te cuento el cuento sin adornos ni marketing, la cosa cambia.

 

Voy a escribir este artículo desde la persona, Adriana y su loca de la casa (la mente), relatando de qué se trata esto de emprender, y quizá en el camino, puede que te cuente también cómo este proyecto me llevó de niña a mujer, de extranjera a #fandemexico y de “muchas cosas” a simplemente ser yo misma.

 

Diez años suena a mucho para el emprendedor y a poco para el empresario. Alcanzamos una etapa y comienza otra que reta, cada día, a dar pasos ya no de aprendiz, sino de adolescente con cierta madurez que se cuestiona si está listo o qué le falta para… el “para qué” lo dejo hasta el final, la cereza de este pastel de palabras que nos regalo hoy.

 

Con el tiempo he aprendido que dar sin temor a perder, regalar a veces tiempo y otras veces ideas, es un ingrediente fundamental para el éxito. Y casualmente, la vida me responde igual de generosa, regalándome de vuelta soci@s excepcionales, proyectos de los que me enamoro y en simultáneo, crecimiento de negocio y calidad de vida. Por eso, quiero compartir abiertamente mi historia, con la esperanza de que a alguien le sirva de algo y le quede rondando el recuerdo de alguna palabra suelta, por si un día quiere sacar un proyecto de vida adelante, el que sea, no se desanime antes de tiempo ni se sienta tan perdido (como yo muchas veces) en el camino.

 

El nombre Axius no se escogió por tener un significado inspirador. Indagando en definiciones de la mitología griega, se habla de una deidad del agua, ya que proviene del nombre de un río en Macedonia. El agua siempre ha representado el fluir, el cauce natural de las cosas, de la vida, la transparencia. Y me viene a la mente de repente un refrán muy conocido que dice: Cuando el río suena, es porque piedras trae.

 

Buscando las coincidencias, hoy me voy a atrever a darle un sentido a su nombre. Nacimos como una consultora de Responsabilidad Social Corporativa, con un enfoque en la comunicación dentro de este sector. La idea surge de comprender que el río (el mundo) trae tantas piedras (retos) que suena constantemente (crisis sociales, políticas, ambientales). Su agua ya no fluye como debería (ciclos de vida virtuosos, armonía, paz) y se hace evidente la urgencia y la necesidad de limpiarlo para que vuelva a verse traslúcido e impecable (tomar consciencia de los errores, integrarnos como parte del ecosistema y dejar de ser su depredador).

 

Esto que describo hoy metafóricamente fue la motivación inicial para emprender. Dicho de otra forma (más corporativa): La idea de cambiar la manera en como venimos actuando y tomando decisiones en el ámbito económico, social y ambiental en el mundo me movió algo difícil de describir en palabras; algo que sigue vigente y se ha ido transformando con la experiencia, unos años después.

 

Sería muy extenso detallar cada paso, así que intento resumirlo en 10 tips que quiero compartirte desde mi (corta o larga) historia:

 

  1. ¿Quién dijo miedo? El mundo es de los valientes y los perseverantes. Ponte a prueba, equivócate haciéndolo lo mejor que puedas aunque sepas que podría ser mejor, pero no dejes de hacerlo. Y si sale mal, es sólo un escalón necesario para subir el siguiente. Mi consejo para empezar cualquier “cosa” es: define la meta grande (viable y realista), espera un resultado chiquito (mínimo y satisfactorio para llegar al siguiente nivel en el corto plazo) y piensa/escribe los pequeños pasos que pueden acercarte a ese lugar soñado. Mudarme a México no fue fácil, pero la idea de alcanzar mi sueño iluminaba los días grises y dejaba atrás esas voces que se acercaban a decir: Es una locura abrir una empresa en 2008, en un país nuevo, en un sector incipiente y con sólo 27 años. Mi meta fue: 1 cliente importante (para con esa experiencia poder abrir más puertas) el primer año y de ahí partimos a más. ¡Foco en ello y salió! Y a la par, muchos contactos sembrados que en dos o tres años dieron sus frutos.

 

  1. Escuchar es gratis. Pregunta a toda persona cercana o lejana a ti y escucha la voz de la experiencia, coincida o no con tu opinión. Luego profundiza e indaga en ti y en tu intuición (sin sobre analizar, como hice yo) para tomar decisiones importantes. Me separé de mi primer socio en 2009 y dudaba si irme a Venezuela o España a hacer otra cosa. La decisión de seguir apostando a este proyecto la tomé en una sesión espectacular de coaching con un colega que me preguntó: ¿Si te quedas y en 1 año todo va viento en popa, cómo te sentirías y con quién lo celebrarías? Ese día escribí una carta a mi madre, que le leí dos años después en un momento también memorable en familia. Escuché a tod@s y decidí desde lo que mi corazón me dijo sin titubeos.

 

  1. Cree y crea. Tener un negocio no es cuestión de ventas sino de encontrar al equipo que crea en ti y en tus ideas intangibles. A mí me sirvió certificarme como Coach para poder guiarme y guiar a mi team, así como hacer cursos de creatividad y visualización de metas. Somos seres físicos, mentales y espirituales. Toma y aprende de las herramientas disponibles para inspirarte y motivar o motivarte en los momentos duros, que siempre habrán. Había pocos referentes en ese momento y escasa información en Google. Todos los proyectos eran nuevos y las metodologías poco probadas o sin muchos casos de éxito. Parecía que estábamos “inventando” un modelo de consultoría que se adaptara a las necesidades de los clientes, y sí, así fue. Entre tropiezos y pruebas y error, hicimos equipo con clientes y aliados con una meta común: hacer de la empresa, una mejor empresa.

 

  1. La ambición es útil, siempre y cuando sea tuya (auténtica). En 2011-12 comenzaba a aparecer la pregunta: ¿Hasta dónde y cómo quiero crecer Axius? Mi entorno y mis mentores eran partidarios de crecer con más gente y más facturación. Ese no era mi sueño, era el de otros. Mi idea era una empresa WOW con gente libre y responsable. Eso implica un equipo maduro y con espíritu emprendedor, más reducido y de mayor inversión en cada persona (capacitación, mentoring, salarios más altos y calidad de vida).

 

  1. ¡Aguas/Mosca/Cuidado! Con quemarte en tu propio negocio. Fui por años workaholic (adicta a sentirme útil), eso ayuda al inicio, pero en un punto perjudica. Hubo momentos tan intensos en dedicación que mi vida personal quedaba de última en la lista. Pensaba en irme al fin del mundo y dejarlo todo, me enfermaba seguido de gripes (sin querer queriendo) para poder hacer un stop. Sólo cuando nivelé y encontré equilibrio en mi vida, pude volver a disfrutar cada minuto en la oficina, en una junta y sin cansancio. Incluir con colores diferentes todas mis actividades en mi agenda ayudó mucho a forzarme a encontrar el balance (desde ir al gym, llamar a mi madre o a una amiga a distancia, hacerme manicura, hasta la junta con el CEO del gran corporativo, todo en un mismo orden de prioridad).

 

  1. Nada es imposible… sólo necesitas paciencia. La gran pregunta que me han hecho miles de veces desde que pasamos el umbral de los 3 años fue: ¿Y cómo hiciste para tener esos clientes (como Bimbo, Femsa, Intel, Oma, Walmart, Banorte, etc) sin conocer a nadie en México? Lo siento, no hay fórmula mágica detrás de esto, sólo la perseverancia (a veces casi absurda) de estar en el lugar donde ellos estaban o buscar la forma de encontrarlos. Ser sumamente insistente en que me recibieran en sus oficinas, las veces que fuera necesario, a veces hasta 6 meses y entre 5 a 10 correos de seguimiento. Por probabilidad, de 100 contactos, quizá 30 pueden ser potenciales clientes, y quizá alguno se anime a apostar en tu servicio. Ahora que lo pienso, Facebook, LinkedIn e Instagram para business como existen hoy, hubieran sido de gran ayuda en esa fase. Igual creo que nada cambia tanto con la tecnología: no desistir y seguir adelante es vital en cualquier proyecto en sus primeros 3 años (paciencia).

 

  1. Ser THE BOSS ya no está de moda (y aún es difícil que te crean que no quieres serlo). Una empresa hoy necesita cambiar paradigmas culturales para subirse a las tendencias globales de un “great place to work”, sobre todo en Latinoamérica. Más liderazgo genuino y menos ego. Lo cual toma tiempo porque crecimos pensando que la empresa es el enemigo y por algún lado te explota o abusa de ti. Recuerdo siempre una conversación con una de mis socias (antes de serlo), cuando pensó en irse de la empresa porque sentía que sería muy complicado dedicar tiempo de calidad a Axius y a su familia al mismo tiempo. Le dije: ¿Qué quieres? Y ella: No Adriana, no le vas a dar la vuelta a la empresa (otra vez) por mi! A lo que hice caso omiso. Volví a mover todo el organigrama para crear un puesto para ella en el que pudiera trabajar con flexibilidad y menos dedicación operativa y de cara a cliente. Ahí entendí que yo no quería ser jefa, sino crear un lugar donde cada persona pudiera sentirlo suyo y crecer a la par que yo, eso sólo se logra liderando con el ejemplo, eso es sostenibilidad para mi.

 

  1. Cuando tú te lo crees, entonces puedes ser el líder que tu equipo necesita. Después de mucho desgaste y consultores o analistas que iban y venían de Axius (millennials) porque los proyectos no nos estaban acercando a tener el impacto positivo que queríamos en la sociedad, tuvimos que hacer una pausa y repensarlo todo. De querer cambiar el mundo a través de los otros, a cambiar el nuestro primero. ¿En qué fallamos si la intención es positiva? Si los tomadores de decisión no lo viven y no tienen el nivel de consciencia necesario, todo queda en papel. Y ahí vino la revolución interna, la mía, la de todos en el equipo: ¿Qué da significado a mi vida y a mi trabajo? ¿Para qué hago lo que hago? Y empezó una nueva empresa con propósito y más congruente.

 

Yo di un giro a mi carrera, empecé a hacer lo que más me gustaba (que era coachear y liderar equipos) y a retomar todos mis proyectos de vida dejados para más adelante (estudiar, escribir, hacer el Camino de Santiago) Y así, sólo así es que logré volver a amar Axius y todo lo que hacemos, entendiendo mi propósito y el de la empresa para seguir existiendo (Construir contigo un mundo más íntegro y consciente).

 

  1. Tu mayor inversión debe ser en las personas, en planear en equipo y crear un lugar tan seguro, con oportunidades de crecimiento y divertido como el que tod@s quieren. En algún momento parecía exagerado tantas reuniones de planeación estratégica, de estatus, de cafés y comidas para conversar sobre cómo nos sentíamos y cómo podíamos mejorar las cosas internamente. No hay tiempo más valioso que el que hemos invertido en esto, es lo más rentable en el largo plazo y mi mayor satisfacción en 10 años.

 

Las razones detrás de lo que hacemos (intención) influyen más en los resultados que un número o la situación económica de un país o una empresa. Con ese nuevo lema y sumando la consultoría en Liderazgo Sostenible a nuestros servicios, dimos un giro de 180 grados a Axius y pudimos comenzar a ver de manera tangible, el impacto de nuestro trabajo en las personas, nuestro nuevo mundo.

 

  1. Si no sumamos propósitos, no hay empresas. O mejor dicho, para tener una empresa “sostenible”, es imprescindible sumar propósitos. Ahora que ya tenemos el equipo y las empresas hermanas o aliadas de Grupo Axius, ahora que tenemos nuestro primer cliente en España y que todo está alineado, es cuando se pone a prueba la fórmula: Axius es una plataforma de proyectos sostenibles, que busca sostener los sueños de su equipo en el tiempo. La historia continua y continuará…

 

Me gustan las montañas, los retos y los caminos difíciles, y por qué no, la adrenalina que te da cierto grado de incertidumbre. Quizás hay personas que difieren o les cuesta disfrutarlo, pero también se que tod@s tenemos al menos una idea o sueño por cumplir que requiere arriesgar. Decrétalo, escríbelo, dilo en voz alta, compártelo y vívelo. Y mientras tanto, escúchate más a ti que al mundo.

 

Adriana Rodrigo
Socia Fundadora